Hola me llamo Emilia, hago sesiones de kinesiología, nunca antes había hecho y la verdad es que desde que he empezado ha sido todo un descubrimiento no solo de lo que es y como se va llevando a cabo, si no también fue un gran puente para descubrirme y conectarme conmigo misma, me ayuda mucho a equilibrarme y poder estar en armonía con mi persona a nivel físico y espiritual comprendiendo que todo es una puerta para un nuevo aprendizaje, viendo las cosas desde otros puntos de vista desconocidos que me hacen sentir bien, alegre y tomarme las cosas mas relajadamente.



Esto que leerán, es un breve comentario (lo prometo... bueno, al menos lo intentaré), especial para escépticos, racionalistas, cientificistas duros y demás víctimas de la razón pura, entre cuyas filas generalmente me cuento (confieso que muchas veces por pereza o prejuicio) y de las cuales me he salido definitivamente en lo que a la kinesiología (y otras “raras” terapias alternativas) se refiere.

Valga la aclaración para que nadie pueda tomarlo como un “testimonio”, que eso lo dejo a los “fans” de las supuestas verdades reveladas imposibles de comprobar, vale?

Decía entonces, que solo intento comentar y compartir una experiencia peculiar, de esas a las que contadas veces tenemos acceso en nuestras esquemáticas vidas occidentales, y el punto es simplemente... que funciona, sin trucos mágicos ni “charlatanería” new age, la kinesiología funciona.

De la misma manera que no dudamos de la existencia real y concreta de nuestro cuerpo físico, a estas alturas de la evolución (o involución humana) ya no podemos negar nuestro cuerpo energético (energía vital, “tchi”, o como diablos quiera llamársele), “eso” que no se ve ni se toca, pero nos “anima”, nos mueve en todo sentido.

A partir de aquí, poco hace falta para convencernos de que si la energía existe, somos capaces de “manipularla” (lo hacemos con todo, para bien o para mal, no?), de trabajar con ella, moverla ,bloquearla, enfocarla o lo que sea.

Pues eso, como ya lo hacían los antiguos sabios (shamanes, maestros chinos, japoneses, iluminados indúes, monjes tibetanos, etc.) y hoy continúan los herederos de aquella medicina holística e integral, que recupera nuestro aspecto espiritual, energético, emocional, intelectual, psicológico, y demás, sin poner un énfasis desequilibrado en lo puramente físico, (sí se enteran de que con esto último, me refiero a la alopatía, verdad?): díganse homeópatas, bioenergéticos, acupunturistas, kinesiólogos y un largo etcétera.

Bien, ya olvidé que había prometido ser breve: funciona y en mi caso particular, no solo con dolencias físicas (o mejor psicosomáticas, para no contradecir mi espíritu integrista) como una gastritis crónica, por momentos agudamente aguda, sino en temas mucho más sutiles y difíciles de manejar desde nuestras prácticas medicas convencionales: problemas de tipo emocional o condicionamientos psicológicos, por ejemplo, y no desde el hablar, que involucra el tamiz racional, sino directamente desde el cuerpo, cuyas necesidades, el kinesiólogo interpreta a través del test muscular.

Y más interesante aún, el trabajo con objetivos, generales o bien específicos, relacionados con deseos profundos de cualquier índole, sí, aunque parezca increíble, (aunque a mi misma, aún hoy, me parezca increíble), ya que a veces, solo necesitamos relajarnos, aclararnos, permitirnos sentir, asumir con el cuerpo lo que la falsa moral nos oculta, desinhibirnos y enfocar la energía en pos de ese objetivo concreto. Y eso es todo: sucede, se mueve la energía y las cosas pasan.

Tranquilos, ya termino. Solo para rematar, insisto: la cosa funciona y vale la pena intentarlo. Siempre viene bien retar a nuestra anquilosada razón cartesiana a salirse de sus esquemas y ver un poco más allá, especialmente cuando se trata de nuestra salud y felicidad, que la vida es una sola y demasiado corta para desperdiciar oportunidades!!

Res mès.

Flavia



Ya hace unos cuantos meses que Vicenç, mediante la kinesiología, me acompaña en mi proceso de encontrar el tranquillo al cuerpo y a la vida y puedo decir que estoy absolutamente agradecida. Este tándem perfecto Vicenç-Kinesiologia ha conseguido que un saco de nudos se convierta en una mar plácida. Gracias.

Mònica.



¡Levántate y anda! De cómo Eduardo cayó y se levantó.

1. Mi historia

Durante mi primera juventud llevé una vida intensamente deportiva: montañismo ( subí medio Pirineo), tenis, natación, esquí... los últimos años correr fue mi gran afición, de modo que llegué a hacer media maratón (21 Km) y estaba ya pensando en empezar a prepararme para correr una maratón entera (42 Km).
Al entrar en los cuarenta empecé a sentir molestias en las rodillas al hacer ejercicio: leves pinchazos al comienzo y posteriormente molestias muy serias que me imposibilitaban seguir corriendo ni realizar ningún otro deporte, salvo natación. Salvar cualquier desnivel, como una vulgar acera, podía producirme un agudo pinchazo. No digamos bajar escaleras corriendo. Esquiando sufría frecuentemente caídas inexplicables en pistas fáciles, cuando antes bajaba las rojas sin problemas.

2. La condena.

Al comenzar las molestias comenzó también mi recorrido por el circuito de médicos traumatólogos, a la busca de una solución. Perdí horas y horas en salas de espera, gasté tiempo, dinero y moral en tratamientos diversos, todos inútiles. Nada conseguí. Me efectuaron durante esos años un buen número de placas de rayos X, RMN, TAC..... El diagnóstico fue siempre el mismo: “Condropatía rotuliana de grado II” en ambas rodillas.
Uno de los últimos traumatólogos a los que acudí me dijo claramente que:
- No podía realizar ningún deporte, salvo natación.
- Mi sugerencia de hacer ciclismo fue cortada radicalmente con la frase: “usted la bici ni mirarla” (literal).
- “Confórmese con poder andar y hacer vida normal, que otros están peor”.
- “No querrá usted estar a los cuarenta como si tuviera veinte...” (ni como si tuviera ochenta, pensé yo).

Con todo esto tuve que dejar de hacer deporte y limitarme a la natación, deporte que domino pero que, además de hacérseme muy aburrido, me es difícil de practicar pues no tengo piscinas cercanas. Fueron pasando los años, perdí totalmente mi buena forma física y gané barriga y michelines. Mi vida deportiva pasó a ser un buen recuerdo, lleno de nostalgia.

3. Resurrección

Fue en ese momento cuando Vicenç, un antiguo amigo y colega, me sugirió el tratamiento con Kinesiología. Mi formación científica (Doctor en Química y catedrático de Física) me hacía muy reticente a lo que me parecían prácticas acientíficas y supersticiosas, pero mi amistad y conocimiento personal de Vicenç (que, dicho sea de paso, tiene una formación científica y técnica equiparable a la mía), la evidencia de su honradez y seriedad, me inclinaron aceptar su propuesta y me puse en sus manos en julio de 2006. Me hizo tres sesiones, una por semana y al acabar la tercera me dijo: “Ponte a correr ya; con precaución, por la bajísima forma física que tienes. Me dijiste que tenías ganas de correr media maratón otra vez... ¡lo vas a lograr!”

4. Un año después.

Durante este año he corrido habitualmente varias veces por semana, de modo que progresivamente he llegado a correr a buen ritmo durante 50 minutos seguidos. La bicicleta (que me habían prohibido mirar, como expliqué antes), en su versión mountain-bike, se ha convertido en mi gran afición, y hago habitualmente tiradas considerables: la última, el mes pasado: subida a la Sierra del Montsec de L’Estall (Huesca) desde Viacamp a Mongoy; penúltima: vía verde de Pinell de Brai a Horta de Sant Joan (Tarragona) (casi 60 Km entre ida y vuelta).
No he corrido aún la medio maratón, pues la bici me ha ”secuestrado” esfuerzos y me he dado cuenta de que en realidad me gusta mucho más que correr. Pero la haré algún día; aunque no sea más que para acabar de redondear mi recuperación y para poder darle esa satisfacción a Vicenç.

Nunca he vuelto a tener molestias de ningún tipo en las rodillas, al hacer deporte.

Todo lo que cuento aquí es rigurosamente cierto. No he exagerado absolutamente nada y puedo demostrar todas y cada una de mis afirmaciones. Mi gratitud a quien me ha devuelto la vida (la deportiva....) no me hace tergiversar la verdad ni un leve punto: soy muy amigo de Vicenç, pero más amigo aún de la verdad.
Si alguien quiere contactar conmigo puede pedir mi e-mail a Vicenç


Vicenç es un tipo raro.
No se me ocurre mejor forma de calificar a alguien que conversa con mi brazo: le pregunta, le pide permiso, le manda corregir, le dice Ok …
Más raro todavía es que mi brazo le conteste, parece ser que le permite, seguro que corrige y hasta se ufana con el Ok .
Y lo más curioso: le cuenta de mí -de mi estado físico, mental y emocional- mucho más de lo que “yo” podría explicarle de palabra, quiero decir, mucho más de lo que “yo” sé. Tengo un brazo autónomo y delator.
Soy rara.
No me planteo entender, o sólo un poco, porque ya en las primeras sesiones intuí la complejidad (o la sencillez, a veces los extremos se confunden) de la relación que se establece entre kinesiólogo y paciente -o su brazo- y empezó a hacerse evidente la cantidad de cosas que desconozco sobre mí. Justo ahora empiezo a vislumbrar la gran capacidad y el enorme potencial que tenemos las personas.
Somos raros.
La cuestión es que funciona. Gracias a ese diálogo Vicenç- brazo he conseguido afrontar una etapa difícil de mi vida (una operación de cáncer de mama) con un estado de ánimo inmejorable, una vitalidad envidiable y con mínimas o casi nulas dolencias físicas.
Y es que he tenido la suerte de toparme con Vicenç, raro entre los raros.

Lourdes


Arrel d’un pinçament del nervi ciàtic molt dolorós, he conegut la kinesiologia, un mètode fins ara desconegut per a mi, però que m’ha deixat fascinada.
Des de la primera sessió ja vaig notar una millora important, sentint-me més relaxada, podent-me posar dreta ( anava molt ajupida pel dolor), caminar ( no podia caminar). Tot això fent servir diferents tècniques, fent afluixar diferents emocions molt profundes, traient cap a fora angoixes que sabia que hi eren però que no sabia que fer amb elles, i sembla que això pot donar símptomes físics, lo qual indica que hem d’escoltar el que ens vol dir el nostre cos.
Penso que he descobert dins meu una força que em serveix per autoajudar-me, fent-me sentir millor amb mi mateixa.
Gracies Vicenç pel teu carinyo i interès, t’estic molt agraïda.

Roser


Hace más de dos años que recibo una ayuda enorme a través de las sesiones de kinesiología con Vicenç. Es fantástico comprobar cuanto ha mejorado mi espíritu, mi alegría de vivir, mi estabilidad emocional, mi conducta, mi autoestima, mi cuerpo y en fin... TODO!
Lo primero que quiero decir es que al final de las primeras cuatro sesiones sentí y visualicé como una densa capa de neblina gris que flotaba alrededor mío se desprendía de mí y se elevaba, desapareciendo. Quedé muy aliviada y con una sensación de "empezar de nuevo" !

A partir de ahí hemos ido trabajando muchísimos temas de mi vida, algunos muy difíciles y todo se ha ido atemperando, estabilizando y hoy tengo más dominio sobre mí y sobre las cosas y personas que me son importantes, sobre mis afectos, mi trabajo y mi entorno en general. Y también han ido ocurriendo cosas singularmente positivas, seguramente porque mis energías están bien calibradas, bien colocadas. Lo hemos comentado muchas veces con Vicenç.

Se han disipado muchas angustias, muchos miedos.....me siento más entera, más fuerte y estable en mis emociones y en mi manera de conducir mi vida.

A veces he llegado a su casa muy entristecida por algún dolor, hasta llorosa!,.....y he salido al final de la sesión como nueva, como si mi ser se hubiera llenado de luz, de paz.

Y con la energía renovada y potenciada para tener fuerzas y otra vez poder afrontar lo que sea.
Y a veces también, sin decir yo nada de antemano, ha salido durante la sesión lo que me está preocupando el alma o algún dolor o molestia en mi cuerpo. Es increíble!

Sinceramente creo que esta ciencia obra maravillas y que Vicenç lo hace muy bien y con mucho amor. Creo que tiene muchos conocimientos pero también un don para sanar.

Se nota que le encanta poder aplicar la kinesiología y ayudar a los demás.
Bueno, que no tengo más que elogios para él ( aunque él modestamente diga que son las energías del paciente las que consiguen esos óptimos resultados...)

Querido Vicenç: MUCHAS GRACIAS!
María Otero


Esta tarde tengo concertada con Vicenç otra sesión de Kinesiología. ¿Qué que es eso? Pues todavía no he conseguido averiguarlo; el Kinesiólogo te hace estirar un brazo, musita con baja intensidad unas palabras que suenan como a oraciones verbalizadas de forma atropellada y siempre con la ayuda de un manual que por lo visto es lo que le inspira.

Yo ya tengo muchos años y ya no estoy para demasiadas historias porque a lo largo de mi vida, he probado demasiados “remedios mágicos”, tales como manuales de autoayuda, lecturas de libros esotéricos, visitas a consultas de galenos de variadas especializaciones y algunos otros anónimos con dudosa preparación, pero siempre me ha acompañado, pegada a mi cuerpo como la lapa a la roca marina, una angustiosa ansiedad que me asfixia y que hasta ahora solo había podido controlar en parte mediante variado pastilleo ansiolítico.

Desde hace ya unos meses una de mis hijas, me recomendó al Vicenç para ver si mediante la Kinesiología podía, rebajar mi estado de angustia al habérseme agravado por unos hechos circunstanciales que me hacían tuviera que comparecer en breve ante un tribunal de justicia.

Decidimos probarlo y desarrollamos varias sesiones conjuntas. Al final la vista quedó aplazada para unos meses en la víspera de juicio previsto, pero debo reconocer que para entonces mi desasosiego temeroso había disminuido hasta extremos perfectamente asequibles, llegando a desear se celebrara el juicio lo antes posible en la confianza de que un final favorable me liberaría de esta inquietud. Todavía sigo pensando igual y estoy absolutamente convencido y sorprendido que eso se lo debo al Vicenç y a la aplicación de sus técnicas de Kinesiología.

Actualmente me encuentro herido por un problema con el nervio ciático que me produce consecuencias desagradables para mi normal movilidad. Animado por la anterior experiencia me he vuelto a poner en sus manos y después de cada sesión me siento envuelto en un gran estado de serenidad y armonía, con unos espectaculares resultados en mi caminar. Tenemos que seguir trabajándolo, pero si el Vicenç me lo permite espero que en breve pueda seguiros informando sobre el camino hacia mi mejoría absoluta. Yo tengo fe en ello.